La iglesia del palacio de Wittenberg era el lugar donde se guardaba una de las colecciones de reliquias más grandes de Europa. Las reliquias eran aquellos objetos que muchos católicos medievales consideraban “santos” por haber pertenecido o estado en contacto con un santo católico (incluso partes del propio cuerpo fallecido). De acuerdo a estas creencias; su contemplación otorgaba méritos al espectador, de modo que podía recibir la absolución del castigo por sus pecados en el purgatorio.
La historia dice que Lutero clavó sus 95 tesis escritas en la puerta de la esta iglesia, para que todos, incluso el menos culto, las pudiera leer.
Lutero redactó sus 95 tesis como soporte para un debate teórico, una “disputa” teológica, práctica corriente en la época. Concebidas para ser difundidas en un círculo restringido de teólogos, su éxito habría sorprendido al propio Lutero. Tras ser impresas en gran cantidad y ampliamente difundidas, las tesis tuvieron gran resonancia, pero las autoridades religiosas vacilaron, sin embargo, en condenar a Lutero. Este último continuó discutiendo con teólogos partidarios de las doctrinas de Roma, por ejemplo, con Johann Eck en la famosa disputa de Leipzig de 1519.
Las 95 tesis fueron finalmente condenadas definitivamente el 15 de junio de 1520 por la bula Exsurge Domine del papa León X. Lutero, entonces abiertamente en conflicto con la Iglesia de Roma, fue excomulgado a principios del año siguiente.
El Papa León X exigió que Lutero se retractara de sus tesis, pero el monje alemán, ya famoso en toda Europa, rechazó esta exigencia públicamente en la Dieta de Worms de 1521. Así, simbólicamente, daba inicio a la Reforma protestante.

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